Lanzado en 2009 por Ubisoft, Assassin’s Creed: Bloodlines no fue un spin-off cualquiera. Fue concebido como una secuela directa del primer Assassin’s Creed . La trama retoma los eventos inmediatamente después del final del juego original: Altaïr Ibn-La’Ahad viaja a la isla de Chipre para eliminar a los restos de la Orden de los Templarios.